María Cecilia Echeverría

Socióloga

Sociología Electoral

Los ciudadanos debemos darle una lección al partido que gobierna y a los que lo adversan, impidiéndoles que secuestren nuestra esperanza de vida con ofertas falaces que han agudizado los efectos de la crisis política y el caos económico que vivimos los venezolanos en las últimas décadas.

Luego de veinte años, el CNE, limita la posibilidad de que el electorado pueda familiarizarse con los modos de ejercer el voto combinando las opciones políticas de su preferencia. Esta situación favorece el voto entubado que privilegia sobre todo a los partidos por encima de los liderazgos de sus candidatos.

El simulacro, convocado por el ente rector para las próximas elecciones de noviembre 2021, donde deberán escogerse gobernadores, alcaldes, legisladores y concejales, evidenció que el diseño de la plataforma complica la posibilidad de la selección individual de las opciones electorales, beneficiando a los partidos cuyas estructuras se caracterizan por mantener el poder de la élite que tiene el dominio de la organización. Los candidatos pierden visibilidad ante la simbología de la imagen de los partidos, este pragmatismo político genera como consecuencia:

– La concepción de la democracia como el gobierno de los partidos

– El tratamiento de la población como masa en detrimento del ciudadano

– La coaptación de la participación ciudadana en la proyección de su propio destino

– Reduce el empoderamiento del ciudadano para ejercer la contraloría social de la gestión pública

– Favorece la polarización de la sociedad.

La cultura política de los últimos 20 años, instaló en la participación electoral de los sufragantes las chuletas, los kinos y los portaaviones de las maquinarias electorales de los partidos políticos. Esta práctica significó un retroceso en la educación electoral de la ciudadanía, se ponderó la alfabetización tecnológica sobre la alfabetización política con la excusa de facilitar la participación reduciendo el temor de los ciudadanos ante el uso de la tecnología. El paso del voto manual al voto digital, debió significar mayores posibilidades del electorado para poder elegir sus representantes de manera plural y consciente, basada en la legitimidad de los liderazgos en competencia construida a partir de la ética y la práctica política de cada uno.

Es necesario avanzar hacia la constitución de una esfera pública donde se ponga en juego el ejercicio de la ciudadanía para exigir reformas al sistema y reducir la autonomía con la que se ha manejado la clase política en detrimento de los intereses de las mayorías.

El actual contexto de la pandemia ha visibilizado la necesidad de reforzar la primacía de los ciudadanos sobre las burocracias partidistas, para poder consensuar mecanismos de acción y participación que generen el bien común.

Los ciudadanos debemos darle una lección al partido que gobierna y a los que lo adversan, impidiéndoles que secuestren nuestra esperanza de vida con ofertas falaces que han agudizado los efectos de la crisis política y el caos económico que vivimos los venezolanos en las últimas décadas. Para ello, a pesar de los obstáculos, debemos promover y realizar a través de mecanismos de autogestión la alfabetización del electorado de manera que pueda ejercer el voto consciente a pesar de los obstáculos que le ha impuesto el sistema.

 

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